Jesús Pol[1] Me dejo llevar mientras un aluvión de recuerdos sin palabras agita el bolígrafo. Puede que esta sea la página en blanco que más me cueste rellenar. Sin embargo, pararse en medio de esta tormenta “sin sentido” y construir un refugio de palabras que nos permita tomar aliento mientras seguimos creando el camino para seguir hacia delante, parece un ejercicio más que necesario. Yo poco sé, poco puedo contar, pero por si sirve, vamos a ello. Los recuerdos de los primeros días vienen teñidos por el silencio. El silencio de las calles, del complejo asistencial, el mío y el de los compañeros. El silencio en aquellas primeras reuniones ya…
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Embrión
Abraham Gragera[1] Vienes del río, el que se esconde, de vez en cuando, como mi alma, bajo la tierra, para que siembren los muertos, para que amasen su pan. Vienes del mar, el mar de enfrente, donde tu madre, de niña, se bañaba con las manos cubriendo sus pezones para que el agua no se los llevara. Creces, y al crecer nos alejas como a orillas, como a los continentes, con empuje constante de millones de años, imperceptiblemente, en la penumbra del salón semivacío. O de pronto aceleras, y es como si viajásemos en tren, sentados, en silencio, frente a frente, y el tren nos transportase a cada uno en…
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“C-u-a-r-e-n-t-e-n-a”. Sobre El Aviador, de Martin Scorsese
Vicente Palomera[1] Allene Hughes: Q-u-a-r-e-n-t-i-n-e. Howard Hughes: Quarentine. Q.a.r.e.n.t.i.n.e. Quarentine. (Escena inaugural del film de Martin Scorcese, The aviator). En plena cuarentena en la que nos hallamos sumidos, he encontrado un extraordinario tweet en el que Martin Scorsese nos habla del impacto que le produjo la lectura de la primera escena con la que comienza el guión de John Logan.[1] Vemos a Allene Hughes bañando a su hijo Howard en una habitación apenas iluminada. Allene sufría de un delirio a la contaminación microbiana y solía repasar exhaustivamente el cuerpo desnudo del niño. También verificaba a diario sus deposiciones. Durante la toilette de su hijo frotaba todo su cuerpo con un potente jabón de lejía. Lo que…
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La casa
Ángela Argüeso Flórez[1] Comprobar que la casa que hemos adornado y la vida que hemos construido se puede tambalear o erguirse como una gran losa, ha sido una gran lección en pandemia. Como dice la canción El momento más feliz, de La Casa Azul: El momento más terrible, comprender que es imposible revelarse contra el devenir. La soledad de una casa puede haber significado un oasis de tranquilidad, descanso, paz (eternos), el deber interno ha empujado a los que vivían aquí a un aislamiento total, una misión de extrema importancia. Esta casa tiene grandes cerrojos, difíciles de abrir. Los ribetes de las ventanas son de la mejor calidad y han…
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Mi reciente entrada a la Escuela y su por qué[1]
José Manuel de Manuel[2] Buenas noches. Están van a ser mis primeras palabras como miembro de la ELP y de la AMP dentro de la Escuela, y realmente estoy feliz de compartirlas con todos vosotros, una comunidad de amigos, de gente cercana que desde su entusiasmo, su deseo por y para la defensa por psicoanálisis ha posibilitado que esté donde estoy en estos momentos. He querido destacar algunos puntos de mi recorrido que comenzaron hace 17 años y que puedan dar cuenta del por qué de la entrada en la escuela. Por aquel entonces era un ferviente entusiasta del psicoanálisis, quería ser psicoanalista, sin saber demasiado en que consistía, pero…
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Anosmia
Marcos Román[1] La COVID-19 es una infección vírica que se manifiesta de un modo sorprendente a través de una gran cantidad y variedad de síntomas. Sin embargo, de entre el más de un centenar de síntomas reportados, hay uno en particular que resuena atávicamente en el inconsciente colectivo. Me refiero a la anosmia, esto es, a la pérdida del olfato. A lo largo de este texto me propongo analizar cómo y por qué este significante ha conseguido ocupar un lugar central en el lenguaje y en la retórica de la pandemia. Adelanto que mi tesis es que la anosmia opera como metáfora del mundo digital en el que hemos ingresado;…
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Archipiélago de sueños
Claudia Do Minh[1] Despejando la niebla del sueño abrimos los ojos y despertamos. Esta acción se convierte en un puente entre dos mundos: siendo el comienzo diurno, la primera letra en la página que escribimos a través de los días, y a su vez, nuestro punto final en la incursión en el mundo de los sueños. La separación entre uno y otro no es tan clara, las acciones que acontecen durante la vigilia no son las únicas que definen y escriben nuestra biografía. Respecto a ello, el filósofo Paul B. Preciado sostiene: “la vida empieza y termina en la inconsciencia, de modo que las acciones que llevamos a cabo en…
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Vigilar y castigar
Análisis sociológico del estado de reclusión desde una óptica foucaultiana David Cuevas[1] Me gustaría comenzar señalando desde la humildad, que este análisis probablemente sea único; pues la casualidad ha unido los pilares sobre que se sustenta, una lectura intensa de la obra de Michel Foucault, Vigilar y Castigar, durante una crisis social sin precedentes provocada por el COVID-19. La obra de Foucault nos desenmascara, por usar términos propios del autor, el sistema penal y su evolución desde el siglo XVIII, valiéndose como base del análisis concreto del sistema penal francés. Pero, ¿no son los delitos e ilegalismos en esencia el reflejo de los males de la sociedad? Por tanto, se…
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Lecciones de la Pandemia
Esther Mateo[1] Lecciones de la pandemia …lección número 14 de la pandemia: 6 pies son dos metros (aproximadamente). Es la distancia a la que hemos tenido que caminar, respetar turnos, hacer colas…Tantos años viviendo en un país con un sistema de medidas diferente y siempre había encontrado la forma de manejarme en metros (mi inconsciente chovinista haciendo de las suyas). Esta pandemia sigue dándonos lecciones, pero hay alumnos buenos y malos. Se habla mucho de la falta de respeto de los jóvenes, pero sorprende que los mayores que ya se han vacunado tienen comportamientos igualmente desinteresados con el resto de la población. Somos unos animales egoístas incomodados con pequeños esfuerzos…
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La caída al cielo
Ana Victoria Llamas Picorel[1] Esta catástrofe mundial nos ha dejado a todos en shock. Nos ha mostrado nuestra parte más irracional, la más temida…la más humana. Anterior a la pandemia, nuestros dolores de cabeza se basaban en complicadas agendas que estaban más llenas en los días futuros que en los presentes, obsesionados siempre con ser felices, con tener la vida que meticulosamente habíamos planeado…todo eso acabó. Se nos cayó la venda de los ojos. De repente, descubrimos que el caos existía, que los gobiernos colapsaban, que la gente se moría sin encontrar una medicación o algo que lo evitase…re-descubrimos que estábamos vivos. No alcanzo a visualizar la fecha en la…