• Abraham Gragera,  Análisis 35,  Letras (número 35)

    Embrión

    Abraham Gragera[1] Vienes del río, el que se esconde, de vez en cuando, como mi alma, bajo la tierra, para que siembren los muertos, para que amasen su pan. Vienes del mar, el mar de enfrente, donde tu madre, de niña, se bañaba con las manos cubriendo sus pezones para que el agua no se los llevara. Creces, y al crecer nos alejas como a orillas, como a los continentes, con empuje constante de millones de años, imperceptiblemente, en la penumbra del salón semivacío. O de pronto aceleras, y es como si viajásemos en tren, sentados, en silencio, frente a frente, y el tren nos transportase a cada uno en…