Claudia Do Minh Se escapa entre nuestros dedos la existencia que transcurre con los días, sin poder parar la rueda, lo que podemos hacer es aprender a observar el continuo cambio del existir, aceptando su mutabilidad, pero la mayoría de las veces nuestros actos tienen la desesperación de la fijación. El miedo al devenir, a ser una hoja que cae al agua, nos insta a delimitar y con ello a edificar, construyendo un lenguaje, unas convenciones y una comunicación que a la vez que es puente es cárcel. ¿Es el lenguaje las raíces que nos atan a este mundo? y ¿las hojas, las flores? quizás éstas son el cuerpo que…
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Amélie Nothomb: del rechazo a la escritura
Lourdes Chacón Bueno[1] Nació de nalgas. Los padres esperaban a un niño: Jean-Baptiste. No tuvo nombre propio pero sí nombre común: el tubo o la planta. No hablaba ni se movía. Todo era nada. Con el tiempo decidió ser Dios, el dios de los cristianos, nos dirá Nothomb en Estupor y Temblores, luego le pareció demasiado ambicioso, así que quiso convertirse en Cristo [2] pero como su crucifixión en la cruz no llegaba, a los 7 años decidió convertirse en mártir. “El 5 de enero de enero de 1981, día de Santa Amélie (virgen y mártir)[3], dejaría de comer”[4]. Tenía 13 años. Nothomb nos dirá que “fue un acto de…
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El mundo, ¿a quién habita?
Ana Victoria Llamas[1] La totalidad que designa el título pudiera parecer que nos invita a una conclusión, a un cierre. Sin embargo, su uso cotidiano no debe engañarnos, detrás de ella se encuentra escondida una gran verdad. ¿Y si lo formulamos como una pregunta? ¿todo el mundo está en su mundo? La experiencia más cercana para todos es constatar a diario como de una misma situación hay tantos criterios como ojos que la observan u oídos que la escuchan. Es decir, todos observamos/escuchamos lo mismo, pero concluimos de forma diferente. O, dicho de otra forma, una cosa es lo que nuestros sentidos captan de la realidad y otra muy diferente…
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Cuéntame, ¿quién eres tú?
Miriam Leza[1] “Estando en Australia en una casa especializada para niños con dificultades, me ponía enferma verlos invadir su espacio personal con sus cuerpos, su aliento, sus olores, sus risas, sus movimientos y sus ruidos. Enloquecidos agitaban sonajeros y objetos ante aquella niña, como dos brujos desatados que esperan exorcizar el autismo. Según ellos, necesitaba una dosis de experiencias, que su infinita sabiduría sobre el mundo podría aportarle. Si hubieran podido usar una palanca para forzar la apertura de su alma y atiborrarla con el mundo, sin duda lo habrían hecho, sin percatarse siquiera de la muerte de su paciente en la mesa de operaciones. La niñita gritaba y se…
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Juegos de rol: ¿Tienen algo que aportar en el psicoanálisis?
Andrea Torres[1] No es secreto que las sesiones cada vez más están llenas de pacientes que dedican buenas horas de su tiempo a jugar distintos tipos de juegos. Los casinos y juegos de azar poco a poco dejan de ser tan populares en la población más joven y los videojuegos y juegos de mesa son los que se llevan la mayor atención en la clínica. Pese al incidente de 1994 denominado “Crimen del rol”, en el que los juegos de rol fueron criminalizados por los medios de comunicación, estos han vuelto a entrar en auge en los últimos años. La popular serie de Netflix “Stranger Things” ha contribuido a despertar…
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No quiero más
No quiero más que estar dentro del cuerpo de tu madre, contigo dentro. Remontar por el delta, tu desembocadura, de vivir hacia todas las cosas. Tocar fondo. Si la vida no es más que una ilusión, la de venir al mundo separados, donde el amor no es más que la ilusión de mantener las cosas juntas, quiero quedarme aquí, golpeando tu puerta hasta desfallecer y eyacular de nuevo mientras grito para que me oigas, para que sepas que eres fruto de un instante salvaje, machihembrado, intransitivo, que no puede morir porque no teme morir y dejar de ser único. Y en ti nos abracemos, como ahora, cada vez que te…
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La savia negra de las amapolas[1]
Ángela González La escritura y el deseo que la causa es la encrucijada de la que parte Fernando Martín Aduriz para invitarnos a la lectura atenta de este libro, ¿Por qué se escribe? Cincuenta escritores. Un asunto, el deseo de escribir, que forma parte, junto con la lectura, de esas pocas cosas que nos conmueven y transforman en cuanto que somos sujetos atravesados de lenguaje, fundados ya por palabras antes incluso de nuestra llegada al mundo. Si la vida es sueño, en el decir de Calderón[1], escribir pudiera ser acaso parecido a soñar o semejante a dormir, como lo era para Pessoa cuando enmarañado en su perpetuo desasosiego indicaba que,…
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En la sala de espera
Estoy en la sala de espera de traumatología del hospital. Una rutinaria revisión de mi mallet finger, una lesión en mi meñique izquierdo, que se ha quedado en martillo tras la rotura del tendón extensor y una prolongada sindactilia, que por qué no reconocerlo, ha tenido resultados solo discretos. No me ha supuesto ningún quebranto; estoy acostumbrado a los resultados discretos, a los paraísos humildes y pasajeros. Sindactilia por cierto, es una palabra bellísima herencia de los griegos, omito etimología, que utilizo, incluso en sentido metafórico, siempre que tengo ocasión. Me da cierto cachet. Por ejemplo: sindactilia afectiva o laboral o incluso sindactilia de género, sindactilia amorosa, cualquier situación en…
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Ana B. Retazos de su mundo
Ana B., después de varios días casi inmóvil y mutista, dice: “mi padre nos llevaba todos los domingos al Prado. Ahora ya no es lo mismo, desde que lo han hecho parque natural y está lleno de jabalíes, de ciervos y de antílopes. Cuando íbamos de niños, los cinco, cazábamos gatos con un cazamariposas. Había un restaurante que daba gato por liebre, pero a mi padre no le importaba y se comía lo que le daban pringando la salsa. Yo siempre he tenido muchos animales. Una urraca que regalé a mi cuñada Marta cuando me vine a León, se te ponía en la cabeza y decía “urraca fea, urraca fea”.…
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Todo el mundo está en su mundo
María Isabel Cuena[1] 30 de septiembre de 2022 “Y el idioma, ¡qué confusión! qué cosas nos decimos sin saber lo que nos decimos”. Juan Ramón Jiménez, Espacio. Con sinceridad: no sé bien qué escribo. Si lo hago por encargo o por curiosidad. En ocasiones contadas, entiendo lo que dicen las palabras cuando salen; otras muchas van uno (o varios) pasos por delante de mí: como enseñan tantos, el habla hace el mundo. Cada uno habla, pero a veces le hablan (las palabras, digo). Y hablar… ¡son tantas cosas! Hablar es quejarse y pensar; hablar es darse a conocer; hablar es, también, observar nuevos procesos en el mundo – o inventarlos.…