Que la práctica de la letra converja con el uso del inconsciente[1]
Marguerite
Marguerite Donadieu es una niña de ocho años de origen francés, hija de una profesora en una escuela indígena en Vinh Long, en la Conchinchina francesa. Su familia es pobre. Tiene ocho años y le gusta mirar desde la verja del parque las fiestas que se organizan en los salones de la residencia del administrador de Laos. Le fascina la anfitriona, Elisabeth Striedter, una mujer a la que nunca vio de cerca.
Muchos años después, Marguerite, que en ese tiempo ya es Marguerite Duras, una de las escritoras más significativas de su tiempo, relata que esta mujer irrumpe por primera vez en uno de sus libros, El arrebato de Lol V. Stein[2] en 1964, bajo el nombre de Anne-Marie Stretter. (Podemos encontrar también a este personaje en El vicecónsul y en El amante de la china del norte). Señala que esta figura femenina cumplió para ella una función maternal fundamental. Es sabido que la autora mantuvo a lo largo de su vida una relación particular y tormentosa con su propia madre. Alude también a otra función, la de ser portadora de muerte en lo que denomina su escena esencial:
“Se podría decir que esta mujer, Anne-Marie Stretter, tuvo durante mucho tiempo una función maternal para mí, una función parental tan importante como la de mi madre. Era algo que me impactó mucho. Como si mi propia escena primitiva pasara por la muerte. Anne-Marie Stretter era tanto donante de muerte como madre de unas niñas, madre de unas niñas de mi edad, ocho años, ocho años y medio.
De ahí vino. Era un poste blanco. Éramos sesenta blancos. Todo estaba en nuestras manos, incluida la concusión, el colonialismo en su forma más caricaturesca, la más abyecta. Y gracias a la profesión de mi madre, tuvimos la suerte de ser relegados al rango de indígenas. Por eso escribí, por eso vi: no me movía en el entorno de los funcionarios importantes, los miraba. Por eso pude escribir después, levantar todo lo que estaba cubierto. La de un niño es una fuerza muy grande, esa libertad que genera de forma indirecta la pobreza, puedo decir la miseria, en ciertos momentos”.[3]
Los personajes femeninos que pueblan la obra Duras se sitúan en el filo
entre locura y cordura, habitados por un incesante malestar. Pueden ser adolescentes, como la protagonista de El amante[4], una joven que pierde el control sobre sus emociones, obsesionada por el objeto amoroso y dominada por la culpa. O la madre de Moderato Cantabile[5], que enloquece, casi, ante la idea de un amor prohibido, presa de apabullantes fantasías imposibles de reprimir. También la condesa de India Song[6], permanentemente desconcertada y solitaria. Son personajes que suelen quedar fijados a una escena traumática que se repite en bucle, habitadas por un deseo obsesivo, casi siempre imposible de satisfacer, asociado a un dolor que pone en jaque la propia existencia y el ser.
Lol V. Stein
En El arrebato de Lol V Stein[7] Duras nos muestra laextraña locura de una mujer. La obra fue calificada por Jacques Lacan como un deliro clínicamente perfecto[8]. El desencadenante se sitúa en la escena en la que su prometido queda fascinado por una elegante mujer vestida de negro, Anne-Marie Stretter, en el transcurso de un baile y en ese instante abandona a Lol, quien no hace nada. No hace nada salvo quedar fascinada por la escena. La mirada de Lol estructura su deseo, al tiempo que es mirada por la escena misma. Así lo explica Lacan en su Seminario cuando afirma “La mirada no es lo que veo, sino aquello que me mira.”[9]
Esto produce una fractura en la frágil estructura de la joven, que queda como suspendida en ese momento. Arrebatada. Encuentra una solución al trauma posicionándose como objeto en la escena. Una solución precaria que anuda lo que hay de vacío, de agujero en lo simbólico. El talento de Duras es mostrar esto revelando con su escritura lo que el inconsciente comanda. Esta falla en lo simbólico indica el drama de Lol puesto que ella no desea, lo que le aleja de la estructura neurótica al quedar adherida al objeto sin posibilidad de mediación fantasmática que le sirva de parapeto.
Una mujer sin cuerpo se halla postrada sobre un campo de centeno. Es la suya una soledad particular, despojada de sí misma, precisa, como solución a la nada en que se halla, ir más allá de la escena determinante, traumática, en la que el cuerpo que parecía habitar le fue arrebatado. Un rapto que provoca en ella lo imposible de decir. El arrebato de Lol se orienta a lo que La mujer no puede decirse, hacia los límites que en ese punto encuentra el discurso mismo.[10]
Así perdió su ser de sujeto y pasó a convertirse en espectadora de su propia desaparición. Su deseo fue aplastado por el vacío que se declara intrínseco a su ser, por eso no rivaliza, no dramatiza, no se protege, no se lamenta. No hace nada. Por eso, diez años después del momento en el que su prometido le abandona por otra mujer, ella se encuentra mirando a dos amantes, sola, en la noche, para completar la escena, pues si en la escena del baile, debajo de su vestido, había nada, debajo del vestido de la otra en la habitación del encuentro amoroso encuentra el cuerpo del que ella carece.
Poder descifrar la locura de Lol precisa de una clínica de pequeños detalles. Lol tolera, se presta al arrebato, necesita que sean tres en la escena. Consiente a esa portadora de muerte en lo simbólico, la otra mujer. Solución precaria que le permite aun así transitar una vida aparentemente normal.
Acerca del cuerpo, un breve resumen: “La otra mujer había así sustituido a Lol al lado del hombre amado, con la finalidad de que le sea dado un cuerpo (a ella, a Lol). Se pone de manifiesto en esas condiciones, que un cuerpo es dado a una mujer en el instante en que queda al descubierto, que una mujer tiene un cuerpo en el momento en que su desnudez queda desvelada”[11].
[1] Lacan, J. (2012). Otros Escritos. Paidós, p. 211
[2] Duras, M. (2016). El arrebato de Lol V. Stein Lumen
[3]https://www.elumiere.net/especiales/duras/durasnoguezindiasong.php
[4] Duras, M. (2000). El amante. Seix Barral.
[5] Duras, M. (2003). Moderato cantabile Alianza Editorial.
[6] Duras, M. (2017). India Song. Destino.
[7] Duras, M. (2016). El arrebato de Lol V. Stein Lumen.
[8] Lacan, J. (2012). Otros Escritos. Paidós, p. 212.
[9] Lacan, J. (1987). El seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis Paidós. p 84.
[10] Brousse, M. H. (2020). Lo femenino. Tres Haches, p. 171.
[11] Ver NAVEAU, P., (2004), Las psicosis y el vínculo socia. El nudo deshecho, Gredos, Madrid, 2009, p. 262.