Análisis 39,  Daniel Gallo Suárez

CUANDO TODO ENCAJA SIN RESTO

Daniel Gallo Suárez

Desajuste, certeza y ruptura del lazo

No es lo extraño lo que descoloca primero, sino aquello que debería funcionar y no lo hace.

Algo mínimo.

Una diferencia casi imperceptible.

Un fallo tan pequeño que, de no repetirse, pasaría desapercibido. Pero se repite.

Siempre hay algo que no encaja. No sobra ni falta del todo.

Simplemente no se ajusta.

Y esa ligera desviación —apenas visible— introduce una inquietud que no encuentra fácilmente su causa.

El problema no es el objeto, sino la insistencia. No ocurre una vez: ocurre siempre.

Y ocurre sin ruido, sin dramatismo, sin accidente visible.

Como si la escena cotidiana hubiese decidido desplazarse unos milímetros, lo justo para no poder sostenerse del mismo modo.

El cuerpo lo reconoce antes que el pensamiento. La escena es familiar.

Las palabras son las de siempre. Los gestos también.

Y, sin embargo, algo ha cambiado.

No hay peligro.

No hay amenaza.

No hay nada que pueda señalarse con precisión.

Solo una certeza leve, pero persistente: esto ya no es exactamente lo mismo.

Freud (1919/2006) situó esta experiencia bajo el término de lo ominoso: no aquello que irrumpe desde lo radicalmente extraño, sino lo familiar que, al desplazarse, pierde su fiabilidad.

Como volver a casa y encontrarlo todo en su sitio, pero notar que alguien ha estado allí.

No hay marcas. No falta nada.

Y, sin embargo, no es igual.

Como escuchar una voz conocida y dudar, por un instante,

si viene de fuera o de más cerca.

Nada se rompe. Nada se cae.

Pero algo deja de sostener.

En este punto, el sujeto pregunta. No siempre en palabras.

A veces en gestos, en repeticiones, en intentos de recomponer lo que se ha desplazado.

La pregunta no busca únicamente información. Busca garantía.

Busca que exista un Otro capaz de sostener el sentido. Pero la respuesta no llega.

O, si llega, no alcanza.

Y en esa insuficiencia, algo comienza a reorganizarse. Una frase se repite.

No como recuerdo, sino como presencia.

Una mirada insiste. No se sabe de quién, pero está.

Una coincidencia aparece, y luego otra,

y luego otra más.

No sorprenden. Encajan.

Freud (1920/2006) ya señalaba que la repetición no responde necesariamente a la búsqueda de placer, sino a una insistencia que excede ese principio. Aquí, sin embargo, esa repetición no solo insiste: organiza.

El sujeto ya no pregunta si es verdad. Lo sabe.

Pero ese saber no tranquiliza. No abre.

No permite compartir. Cierra.

Introduce una coherencia distinta,

una lógica que no necesita del acuerdo de los otros, ni de la verificación,

ni del tiempo.

Todo encaja…

pero de un modo que no se puede explicar sin perderlo.

Desde la enseñanza de Lacan (1964/2008), podría decirse que aquello que habitualmente opera como resto —lo que no encaja del todo y permite el movimiento del deseo— aquí

tiende a desaparecer.

Los otros no lo ven. No lo siguen.

No responden como deberían.

Y es ahí donde la inquietud cambia de lugar. Ya no está en el mundo.

Está en la distancia.

No es que algo no funcione.

Es que ya no funciona para todos igual.

El sujeto intenta ajustar. Explicar.

Hacer coincidir.

Pero cada intento abre más la separación. Las palabras ya no alcanzan.

O alcanzan demasiado.

El gesto se repite.

La frase vuelve.

La certeza se afianza.

No porque convenza,

sino porque no puede dejar de sostenerse.

Y poco a poco, sin ruptura,

sin escena dramática, sin caída visible,

el mundo deja de ser compartido.

No desaparece. No se destruye.

Se organiza de otra manera. Y en esa organización,

todo tiene sentido.

Demasiado sentido.

Nada queda suelto.

Nada sobra.

Nada falta.

Y quizá por eso,

ya no hay lugar para el otro.

Y es ahí —no en el fallo inicial, no en la repetición,

sino en ese punto donde todo encaja sin resto y ya nadie puede entrar—

donde el mundo deja de ser compartido.

Y donde comienza algo que, sin necesidad de ser nombrado, se hace evidente.

Bibliografía

Freud, S. (1919/2006). Lo ominoso (Das Unheimliche). En Obras completas (Vol. XVII). Amorrortu.

Freud, S. (1920/2006). Más allá del principio del placer. En Obras completas (Vol. XVIII). Amorrortu.

Lacan, J. (1958/2009). La dirección de la cura y los principios de su poder. En Escritos (Vol. 2). Siglo XXI. Lacan, J. (1964/2008). El seminario. Libro 11. Paidós.